«Non solum aguntur, sed per se agunt (1) (I, 29, a. 1, co): la perfección de la persona»
Ponencia presentada en el Congreso Internacional de la S.I.T.A. (2) (3) “The Human Person. Id quod est perfectissimum in tota natura (Summa Theologiae I, 29, 3)”
Boloña, 20 de abril de 2017
Reverendo padre Benetollo (4), Presidente de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino,
ilustrísimo profesor Di Ceglie (5),
queridos amigos todos aquí presentes:
Durante mi ministerio pastoral (8) me he encontrado con frecuencia ante una condición humana que, sin exagerar, considero trágica: la persona humana que renuncia a ser persona, la persona humana que se pierde a sí misma. Jesús declara que esta es la peor pérdida, incluso si fuera el precio para entrar en posesión del mundo entero (6). ¡Ser persona vale más que poseer el mundo entero! Mi pregunta entonces, como pastor, era: ¿cómo ayudar al hombre a reencontrarse a sí mismo?
Entre las personas a las que recurría con mayor frecuencia en busca de ayuda se encontraba santo Tomás de Aquino (7): en él he encontrado, a través de una lectura constante de sus textos, una doctrina sobre el “sí mismo”, sobre la “persona”, que constituye una luz resplandeciente en las tinieblas en las que vivimos; una doctrina capaz de generar una pedagogía, también pastoral.
Lo que ahora diré, por tanto, nace de esta experiencia mía como pastor y lo someto, con temor y temblor, al juicio de quienes, como ustedes, tienen una familiaridad con Tomás muy superior a la mía.
El punto de partida es el artículo 1 de la cuestión 29 (9) de la primera parte de la Summa Theologiae; procuraré atenerme lo más posible a los textos del Doctor Angélico (10).
1. El análisis del artículo
Ya en una primera lectura del artículo aparece claramente su estructura lógica: la cuestión versa sobre la naturaleza de la persona (quid sit persona) (11).
El primer paso del itinerario teórico es la afirmación de que la persona pertenece speciali quodam modo (12) al género de la sustancia: la razón es que la sustancia está individuada por sí misma (per seipsam), a diferencia de los accidentes, que están individuados en virtud del sujeto en el que inhieren (13). Por tanto, el universo del ser se presenta como dividido en dos regiones: esse per seipsum (14) y esse per aliud (15). El ser “esto aquí”, el ser algo determinado, exige ser designado con un nombre propio, como dice Tomás: hipóstasis (16) o, también, sustancia primera.
El segundo paso tiene lugar dentro del concepto de ser sustancia como ser individuo, como ser “esto aquí”. En el ámbito de este modo de ser existe una sustancia primera —piensa Tomás—, una hipóstasis que lo es de un modo más especial y más perfecto (specialiori et perfectiori modo): la modalidad especial y más perfecta de ser hipóstasis, o sustancia primera, consiste en que estas habent dominium sui actus, es decir, tienen dominio sobre sus propios actos; y no solo son movidas, como las demás, sino que actúan por sí mismas (per se agunt) (1).
Estas hipóstasis particulares exigen, por tanto, ser designadas con un nombre propio: personas. Así pues, la persona es un modo especial y más perfecto de ser sustancia primera, de ser individuo. La definición de Boecio (17) (18) —concluye Tomás— debe ser aceptada, pues expresa el género (substantia individua) y la diferencia específica (rationalis naturae).
El procedimiento del artículo es muy sencillo: desde lo universal (el concepto de sustancia) hacia lo singular (esta sustancia particular que es la persona); desde lo genérico (genus) hacia lo específico. Esta es la estructura teórica del artículo.
Realizo tres profundizaciones.
1) La primera profundización es todavía parcialmente textual. Mientras que en la especificación de la sustancia primera Tomás introduce una modalidad entitativa (19) (individuatur per seipsam), en la especificación de la persona introduce una modalidad operativa (20) (non solum aguntur… sed per se agunt). Como es bien sabido, la modalidad operativa se sigue de la modalidad entitativa y el acto primero se perfecciona en el acto segundo. Podría decir, entonces, que el trasfondo del artículo podría enunciarse del siguiente modo: la persona se caracteriza por su actus specialis et perfectior essendi. La manifestación de esta especial perfección y su realización en acto segundo consiste en su modo propio y especial de obrar.
2) La segunda profundización consiste en responder a estas preguntas: ¿las propiedades que caracterizan a toda sustancia primera se encuentran realizadas en grado eminente en aquella sustancia primera que es la persona? Es decir: ¿no se puede ser más sustancia primera de lo que lo es la persona y, por tanto, en sentido absoluto, no se puede ser más que persona?
Partamos de una experiencia originaria que nos atestigua un hecho incontestable: mientras afirmo la sustancialidad de realidades distintas de mí mismo mediante una inferencia, me experimento, en cambio, a mí mismo de manera inmediata como sujeto, como punto terminal dentro de la realidad; no tengo conciencia de mí mismo como de un otro al que conozco. El sujeto de mi existir se me muestra inmediatamente. El acto de conocer no es consciente de sí mismo, pero, mientras pienso, soy consciente de mí que estoy pensando: soy yo quien quiere, no es la voluntad la que quiere querer. Un filósofo contemporáneo, Josef Seifert (21), expresa estos conceptos del siguiente modo:
este sujeto consciente, cognoscente y libre, que posee conciencia no solo de las demás cosas sino también de sí mismo en la acción y en la reflexión, no puede inherir a ningún otro, sino que se da unívocamente en la experiencia como autoconciencia sustancial [1].
De esta descripción esencial de la experiencia originaria de la autoconciencia se deriva una consecuencia teóricamente muy importante: dado que la autoconciencia de la que hablamos es metafísicamente posible solo porque quien la vive es un sujeto espiritual, la sustancialidad de la persona se debe, por tanto, a la espiritualidad del sujeto, es decir, del alma. En síntesis: el núcleo de la sustancialidad de la persona humana consiste en su subjetividad espiritual. Es este modo de ser sustancia primera el que realiza, en el caso de la persona, en grado eminente todas las propiedades de la sustancia (por ejemplo, la propiedad de la permanencia a través del cambio: lo que era y hacía de niño lo atribuyo todavía al “yo” que soy ahora).
3) La tercera profundización consiste en mostrar que la eminente sustancialidad de la persona se revela de modo máximo y se realiza in actu secundo, mediante la capacidad de obrar per seipsum. Esta es una idea constante en Tomás. Presento tres ejemplos.
En el De Potentia, q. 9, a. 2 (22), Tomás sostiene que lo propio de la persona es proprie et vere per se agere. Pero el texto más significativo, a mi juicio, es el Contra Gentes (23), libro III, cap. CXI: Tomás enseña allí que las personas humanas…
a) […] Praecellunt enim alias creaturas et in perfectione naturae, et in dignitate finis. b) In perfectione quidem naturae, quia sola creatura rationalis habet dominium sui actus, libere se agens ad operandum; ceterae vero creaturae ad opera propria magis aguntur quam agant […]
Obsérvese de inmediato: se introduce la referencia privilegiada al obrar libre. Entre paréntesis, los tres primeros capítulos del libro tercero del Contra Gentes constituyen, a mi juicio, una de las más altas expresiones del personalismo metafísico (24) en Occidente.
Por tanto, el subsistir en sí y por sí se realiza en grado eminente en la conciencia que la persona tiene de sí misma, en cuanto que la autoconciencia es la raíz de la capacidad de libere se agere ad operandum. Este será el objeto del próximo apartado.
2. Autoconciencia y libertad
La definición de persona de Boecio, asumida por Tomás, es enriquecida por este cuando el Doctor Angélico explicita el contenido de la rationalis natura presente en la definición boeciana. Espero no equivocarme al afirmar, en primer lugar, que Tomás parece sugerir que se introduzca en el libere se agens ad operandum, el tema de la autoconciencia en cuanto dimensión implícita; no en el sentido, obviamente, de que la autoconciencia constituya la subjetividad sustancial de la persona, sino en el sentido de que la revela: es después sobre la base de esta manifestación que, en última instancia, se construye la antropo-logía como saber que se presenta como universalmente válido. Utilizando un vocabulario más agustiniano que tomista, es el cogitare se el que genera el nosse se (25): es decir, puesto que la persona posee una conciencia objetiva de sí, es capaz de construir sobre ella un saber sobre el hombre universalmente válido y, por tanto, comunicable. Santo Tomás se mueve en esta línea, y lo demuestra el siguiente hecho: en su firme lucha contra la tesis de la unicidad del intelecto agente (26), refuta a los averroístas tanto mediante la exégesis de los textos aristotélicos (hoy sabemos que esta exégesis de Tomás ya no es compartida por los estudiosos de Aristóteles; pero ese no es el problema), como —y esto es lo que aquí nos interesa—
con el recurso a la autoconciencia, es decir, a la experiencia directa que cada uno tiene de su propio acto de entender (hic homo singularis, particularis intelligit) (27); pero el entender no podría considerarse un acto propio del hombre individual si no procediera de un principio inmanente a cada uno [2].
Así lo expresa Cornelio Fabro (28) en su ponencia en el Congreso de la S.I.T.A. de 1986.
Me ha impresionado particularmente un texto del De spiritualibus creaturis (29), artículo 10 (como sabemos, la quaestio es única), un texto muy claro: Et quod hoc verum sit [esto es, la falsedad de la tesis averroísta] experimento apparet [subrayo: experimento]. (30) Unus enim homo particularis, ut Socrates vel Plato, facit cum vult intelligibilia in actu […].
De los textos tomistas me parece que se desprende que el experimentum del que habla Tomás en el De spiritualibus creaturis no es simplemente la conciencia de los múltiples fenómenos psíquicos y espirituales que ocurren en el hombre, sino que es conciencia de sí mismo, del sí mismo en su identidad permanente. La experiencia a la que recurre Tomás como testimonio de la verdad de su tesis no es solo la conciencia del acto del intelecto o del acto de la voluntad que quiere entender; es la conciencia del propio yo que quiere entender: unus enim homo particularis facit, experimento apparet. El subsistir propio de toda sustancia se convierte así en subsistir humano, es decir, en yo humano, y se revela como tal a la conciencia. No afirmo que el yo sea reducible a la conciencia de sí: este se constituye mediante la capacidad del reditus in seipsum (31), que se arraiga en la naturaleza espiritual de la persona. El trasfondo metafísico de lo que estoy diciendo es la distinción, clara en Tomás, entre naturaleza, facultad y acto. En conclusión: la subsistencia, que es el modo propio de ser de las sustancias, adquiere a través de la autoconciencia su perfección in ratione entis (40). Es el ser en sí y en presencia de sí mismo, inconmensurablemente superior a la mera posesión de sí propia de las sustancias no personales. Por tanto, la atribución de la sustancialidad a las sustancias personales y a las no personales no es unívoca, sino analógica.
Hemos llegado así a la cima de nuestra reflexión. Intentaré, en efecto, comprender por qué Tomás sitúa en el per se agere la manifestación más expresiva de la sustancia espiritual de la persona humana. En síntesis, trataré de entender qué significa libere se agens ad operandum o seipsum movet ad agendum (32). Libere se agens; seipsum movet.
La experiencia vivida de la causalidad propia de la persona puede expresarse del siguiente modo: puedo, pero no estoy obligado. Es precisamente entre el “puedo” y el “no estoy obligado” donde se inserta el se agere ad operandum, el “quiero – no quiero”. La presentación esquemática de la autoconciencia realizada anteriormente debe ahora mantenerse bien presente. La experiencia del “yo-puedo-pero-no-estoy-obligado” hace emerger, en el interior de la conciencia, un aliquid (33) que está más allá de la conciencia: el yo como sujeto que actúa, verdadera causa de su acto en cuanto podía actuar pero no estaba obligado. No se trata solo de la conciencia de una propiedad del acto, ni solo de la conciencia de mi voluntad en acción: es, al mismo tiempo, conciencia del yo que actúa moviéndose a sí mismo a obrar. Esto es lo que llamamos autodeterminación y que Tomás describe del siguiente modo: homo per liberum arbitrium seipsum movet ad agendum (34) [3]. La autodeterminación es un acontecimiento único en el universo del ser creado y confiere a la sustancia espiritual una perfección incomparable in ratione entis: es un inicio absoluto. La autodeterminación tiene como condición de posibilidad que la persona esté dotada de autoposesión, que no esté alienada, que no esté en posesión de otro o de otra cosa. No se trata de una observación banal —no puedo disponer de aquello que no poseo—: la cuestión es más profunda. Aquello que simplemente sucede en la persona —por ejemplo, la digestión del alimento que ingerí esta mañana— no es “de” mi persona, sino de la naturaleza, que actúa según sus propias leyes. El origen de lo que sucede únicamente “en” la persona no es causado por la persona: yo no me he autodeterminado a digerir lo que he comido, puesto que la actividad de digerir depende, está en posesión y es puesta en acto por fenómenos y leyes biofísicas y bioquímicas. Pero la autoposesión no basta para la autodeterminación: es necesario el autodominio. Tomás lo afirma claramente en el prólogo de Ia Ia IIae (prima prima secundae): el autodominio es la capacidad de dinamizar, de poner en acto —o de no poner en acto—, de ponerse o no ponerse a obrar. Aquí comienza a revelarse, en todo su esplendor, la verdad del modo de subsistir propio de las personas. Sabemos que en un pasaje del Diálogo de la Divina Providencia, Santa Catalina de Siena afirma que Dios se enamoró de esta criatura, tan bella era la persona humana (35).
La autodeterminación posee dos dimensiones claramente expuestas por Tomás: una dimensión horizontal y una dimensión reflexiva. La dimensión horizontal consiste en que me autodetermino queriendo un objeto; no es una autodeterminación sin dirección, sino intencionada. La dimensión reflexiva es mucho más importante: al querer el objeto, quiero más profundamente realizar, in actu secundo, a mí mismo, en el modo en que solo el objeto querido me lo permite. En toda determinación, cuando la persona se agit, se movet ad operandum, el yo es el objeto primario. Me muevo al acto y me convierto en persona en acto (acting person) (36), no solamente porque quiero x en lugar de y, sino primaria y más inmediatamente porque quiero ser del modo en que solo eligiendo x puedo ser. Gregorio de Nisa (37) enseña que cada uno de nosotros es padre de sí mismo; escribe: “nosotros somos padres de nosotros mismos, engendrándonos tales como queremos” [4] y dándonos la forma que queremos. Escribe Karol Wojtyła (38): “al especificar su propio ‘yo’ —haciéndolo esto o aquello— el hombre se convierte al mismo tiempo en alguien” [5]. Tomás lo enseña explícitamente en un texto muy conocido, Ia IIae, q.88, a.6, corpus y ad 3um: Sed primum quod tunc [= cuando el hombre alcanza la edad de la razón] homini cogitandum occurrit, est deliberare de seipso (39).
La autodeterminación está siempre habitada por un juicio acerca del bien que la persona considera su bien, es decir, su perfección in ratione entis. Existe, por tanto, una doble trascendencia de la persona: 1) intencional: mediante sus dinamismos espirituales, la persona no queda encerrada dentro de los límites de su ser; 2) vertical: es la persona la que decide si pone en acto o no sus dinamismos espirituales. La persona no es arrastrada por sus dinamismos (es la gran distinción que Tomás establece entre el alma y las facultades): la persona, el yo como sustancia espiritual, es preeminente respecto de sus actos, y estos dependen de ella. Esta estructura metafísica, como sabemos, es la que hace posible la conversión y el arrepentimiento.
Descubrimos así una nueva dimensión del subsistir propio de la sustancia espiritual: el yo no es fagocitado por su obrar, sino que permanece en sí mismo. Es profundamente verdadero lo que escribe Cornelio Fabro:
el yo nace del yo de cada uno mediante el yo de cada uno. El yo es inderivable, incomunicable; el yo es el cumplimiento de sí mismo [6].
En este punto nos es posible intentar una última profundización en el subsistir propio de la persona. La autodeterminación y la trascendencia de la persona poseen una dimensión ineludiblemente ética. Como ya he señalado, la autodeterminación —el moverse a sí mismo— se sitúa entre el “puedo” y el “pero no estoy obligado”. ¿Qué es lo que, en esta condición, por así decirlo, detiene a la persona, la pone en una especie de stand by, de modo que se detiene un instante antes de decidirse a elegir? Es la consideración que la razón realiza acerca de la bondad del objeto posible, más aún, acerca de la medida de la bondad del objeto, es decir, de su ordenabilidad al fin que, en última instancia, he puesto a mi existencia.
Sin embargo, es necesario prestar mucha atención: la autodeterminación es realmente distinta del juicio de la razón. La primera es creativa; el segundo es manifestativo. La primera actúa; el segundo dice. Es muy distinto conocer la bondad del cristianismo y ser cristiano. Hablar, por tanto, de una “decisión de la conciencia” carece de sentido y solo genera confusión —grave confusión—: toda referencia a la situación actual es puramente ocasional, porque se ha escrito, lamentablemente, que “la conciencia decide”.
No obstante, es el juicio de la razón el que manifiesta cuál autorrealización in ratione entis es buena y cuál no lo es, es decir, cuál es falsa. Mediante la autodeterminación, el yo elige qué consistencia dar a su subsistir como sustancia: una consistencia verdadera o una consistencia falsa y, por tanto, solo aparente. De nuevo, Gregorio de Nissa:
en efecto, el error es una imaginación relativa al no-ser que se forma en nuestro intelecto como si aquello que no existe tuviera existencia real [7].
Es el yo quien elige si devenir aquello que es o devenir aquello que no es pero solo parece ser; si realizarse en la verdad de sí mismo, habitar en la verdad de su propio ser, o dejarse determinar por algo distinto de sí mismo; elegir si realizarse de modo libremente verdadero y verdaderamente libre.
Concluyo este punto con una página magnífica del beato Antonio Rosmini (41), que el gran pensador de Rovereto fundamenta en una cita de Tomás:
y este tan gran bien y tan gran mal que es el bien y el mal moral viene a ennoblecer o a desfigurar el principio volitivo y personal que lo produce, a diferencia de cualquier otro bien o mal que se añada al hombre y no dependa de su voluntad [8].
He dicho que era la última profundización. Puedo resumirla así: la permanencia de la sustancia no es, en el caso de las sustancias espirituales creadas, neutra: ellas la cualifican. Pero aquí la fe permitiría una ulterior profundización sugerida por el apóstol Pablo: “ya no soy yo quien vive, sino que Cristo vive en mí” (Gál 2,20). Yo no-yo: la nueva dialéctica del sujeto. Pero esto pertenece ya a la teología del yo personal. Por tanto, la definición que Søren Kierkegaard (42) da del yo al final de La enfermedad mortal es completa:
al relacionarse consigo mismo y queriendo ser sí mismo, el yo se fundamenta transparentemente en el poder que lo ha puesto [9].
Habría querido, en este punto, examinar cómo se ha producido la deconstrucción progresiva de la sustancialidad espiritual de la persona, pero habría sido demasiado extenso; por tanto… omissis. Insertaré esta parte en la publicación de las actas.
3. Conclusión
El análisis más profundo y preciso de la libertad realizado por Tomás se encuentra, a mi juicio, en la cuestión sexta de las Quaestiones disputatae de malo, artículo único; lamentablemente, los grandes estudiosos de la historia del tomismo no son unánimes en la datación de esta quaestio. En ella se enseña, en primer lugar, que al pensar la libertad se debe distinguir cuidadosamente —y no confundir— su dimensión propiamente operativa ex parte exercitii actus (43) y la dimensión especificativa ex parte obiecti specificantis (44). La consideración de la primera sin la segunda reduce la libertad a una navegación sin puerto, a un vagabundeo. La consideración de la segunda sin la primera conduce, tarde o temprano, al determinismo, reduciendo el yo a las huellas que las olas del mar dejan sobre la arena. El yo es actuado, no actúa; no se mueve a sí mismo; no es, sino que es movido.
La reflexión tomista —sobre la cual, no por casualidad, estalló una áspera polémica inmediatamente después de la muerte de Tomás, polémica que comienza a elaborar el concepto de libertad como libertas indifferentiae— es, en realidad, la narración de la biografía espiritual de cada persona. El hombre corre el riesgo de convertirse en un vagabundo y no en un peregrino, o de ser arrastrado por fuerzas impersonales, renunciando a la autodeterminación.
Así, el ser en sentido pleno —individua substantia in rationali natura— es una tarea más que un dato. Dixi.
Notas del autor:
[1] J. SEIFERT, Essere e persona. Verso una fondazione fenomenologica di una metafisica classica e personalistica, Vita e Pensiero, Milano 1989, p. 328.
[2] C. FABRO, Dall’anima allo spirito: l’enigma dell’uomo e l’emergenza dell’atto, AA. VV. L’anima nell’antropologia di S. Tommaso d’Aquino, Atti del Congresso S.I.T.A. (Roma, 2-5 gennaio 1986), Massimo, Milano 1987, p. 463.
[3] TOMMASO D’AQUINO, Summa Theologiae I q. 83 a. 1 ad 3um.
[4] GREGORIO DI NISSA, Vita di Mosè II, 1., 3.
[5] K. WOJTYLA, Persona e atto, cap. III, 2., Rusconi, Milano 1999, p. 273.
[6] C. FABRO, Libro dell’esistenza e della libertà vagabonda, PIEMME, Casale Monferrato 2000, aforisma 1647, p. 296.
[7] GREGORIO DI NISSA, Vita di Mosè II, 3., 23.
[8] ANTONIO ROSMINI SERBATI, Antropologia in servigio della scienza morale, Novara 1847, 867., p. 334.
[9] S. KIERKEGAARD, La malattia mortale, ID., Le grandi opere filosofiche e teologiche, Bompiani, Milano 2013, p. 1765.
Transcripción de video a texto (italiano) a cargo de Rosanna Ansani
N.T.
1) El párrafo completo de la Summa Teológica de Santo Tomás (Quaestio 29, articulo I, co: comentario (respondeo)), de donde se extraen estas palabras: Sed adhuc quodam specialiori et perfectiori modo invenitur particulare et individuum in substantiis rationalibus, quae habent dominium sui actus, et non solum aguntur, sicut alia, sed per se agunt, actiones autem in singularibus sunt. Et ideo etiam inter ceteras substantias quoddam speciale nomen habent singularia rationalis naturae. Et hoc nomen est persona.
Fuente: https://aquinas.cc/la/en/~ST.I.Q29.A1.Obj4
Además, de un modo más especial y perfecto, lo particular y lo individual se encuentran en las sustancias racionales, que tienen dominio sobre sus propios actos; y que no solo son movidas a obrar, como las demás, sino que pueden obrar por sí mismas, pues las acciones pertenecen a los singulares. Por ello, los individuos de naturaleza racional poseen, entre las demás sustancias, un nombre propio y distintivo; y este nombre es persona.
[Traducción personal de este texto en inglés]
2) S.I.T.A. Società Internazionale Tommaso d’Aquino. Sociedad Internacional Tomás de Aquino. Fundada en Roma en 1978 por los dominicos en el convento de Santa Sabina. Su origen se remonta a 1974, durante un congreso internacional sobre Tomás de Aquino, donde surgió la idea de crear una institución que continuara el diálogo entre el tomismo y el pensamiento contemporáneo. En 1976 se celebró su primera reunión, presidida por el cardenal Karol Wojtyła, en la que se establecieron sus primeras autoridades y estructura organizativa.
Fuente: https://www.sitaroma.com/it/chi-siamo
3) En este enlace del sitio web de S.I.T.A se puede mirar el video de esta ponencia. https://www.sitaroma.com/it/attivita-ed-eventi/the-human-person
4) Prof. Vincenzo Ottorino Benetollo op (dominico), en ese entonces Presidente de SITA. Nacido en 1943, sacerdote dominico, es profesor emérito de ética filosófica, doctrina social y teología moral. Fundó las Edizioni Studio Domenicano (ESD) en Bolonia, Italia, y las dirigió durante veinte años. En esta labor promovió, organizó y orientó la traducción al italiano de todas las obras de Tomás de Aquino. Fue presidente de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino (S.I.T.A.) entre 2007 y 2020.
Fuente: https://www.sitaroma.com/file/COPERTINA%20Inglese.pdf
5) Prof. Roberto Di Ceglie posee un doctorado por la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) y otro por la Pontificia Universidad Lateranense. Ha sido Visiting Scholar en la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos) durante tres años. Es autor de más de diez libros, entre ellos Aquinas on Faith, Reason, and Charity (Nueva York: Routledge, 2022) y God, the Good, and the Spiritual Turn in Epistemology (Cambridge: Cambridge University Press, 2022).
Fuente: https://www.pul.it/team/di-ceglie-roberto/
6) Probablemente el Card. Caffarra se refiere al texto de Mateo 16, 26: «24 Entonces dijo Jesús a sus discípulos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. 25 Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, la encontrará. 26 Pues ¿de qué le servirá al hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué puede dar el hombre a cambio de su vida?»»
Fuente: https://www.edesclee.com/content/309-biblia-online-ed?page=libro44mt
7) Tomás de Aquino (ca. 1225–1274) representa para muchos la culminación intelectual de la Europa del siglo XIII en los ámbitos de la filosofía y la teología, y encarna de manera paradigmática el método escolástico propio de las universidades emergentes. Su proyecto de reelaboración sistemática del aristotelismo transformó profundamente la filosofía occidental y generó una amplia tradición de disputas y desarrollos en la escolástica tardía y en la filosofía moderna.
Fuente: Pasnau, Robert, “Thomas Aquinas”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2024 Edition), Edward N. Zalta & Uri Nodelman (eds.), https://plato.stanford.edu/archives/win2024/entries/aquinas/
8) Pastoral. acepción f. Actividad de dirección espiritual desarrollada por la Iglesia entre sus fieles.
Fuente: https://dle.rae.es/pastoral
9) En este enlace se puede acceder a la Summa Teológica de Santo Tomás; I parte Cuestión 29.
Fuente: https://tomasdeaquino.org/cuestion-29-de-las-personas-divinas/
10) El apelativo de “Doctor Angélico” es uno de los más difundidos para designar a santo Tomás. Según explicó el papa Benedicto XVI en una audiencia pública, este título le fue otorgado por la altura de su pensamiento y la integridad de su vida.
Fuente: https://www.religionenlibertad.com/personajes/240127/quien-santo-tomas-aquino-doctor-angelico-buey-mudo_78244.html
11) ¿Qué es realmente una persona?
12) En cierto sentido especial.
13) Actualmente no existe en español el verbo inherir, pero sí la palabra: inherente adj. Que por su naturaleza está de tal manera unido a algo, que no se puede separar de ello. Proviene del latín inhaerere que en la tradición aristotélico-tomista describe la relación de los accidentes con la sustancia: un accidente “inhaeret in substantia” → “inhiere en la sustancia” → es decir, no existe por sí mismo, sino en otro.
14) “ser por sí mismo” / “existir por sí mismo”. Aquello que no depende de otro para existir. Aquello que tiene en sí mismo el fundamento de su ser.
15) “ser por otro” o con mayor precisión filosófica: “existir por causa de otro”. Indica aquello que no tiene en sí mismo la razón de su ser, depende de otro para existir, es causado o participado.
16) υπόστασις, hypóstasis. υπό (hypó) → “debajo”, “subyacente”. στάσις (stásis) ← de ἱστημι (hístēmi) → “estar”, “ponerse en pie”, “permanecer”. Literalmente: “lo que está debajo sosteniendo”.
17) Anicius Manlius Severinus Boethius (Boecio) (c. 475–526) fue un puente fundamental entre la filosofía antigua y la Edad Media latina. Tradujo y comentó la lógica de Aristóteles, redactó manuales influyentes y contribuyó a los debates teológicos utilizando ideas del neoplatonismo griego. Su Consolación de la filosofía logró hacer accesibles conceptos complejos y, aunque se inscribía en una tradición determinada, también se distinguió como un pensador independiente.
Fuente: Marenbon, John, “Anicius Manlius Severinus Boethius”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Winter 2021 Edition), Edward N. Zalta (ed.), https://plato.stanford.edu/archives/win2021/entries/boethius/
18) [Texto Latino]: Quocirca si persona in solis substantiis est atque in his rationabilibus substantiaque omnis natura est nec in uniuersalibus sed in indiuiduis constat, reperta personae est definitio; naturae rationabilis indiuidua substantia.
[Traducción al español]: Por lo cual, si la persona se encuentra solo en las sustancias, y en aquellas que son racionales, y toda sustancia es una naturaleza, y no se da en los universales sino que consiste en los individuos, se ha hallado la definición de persona: sustancia individual de naturaleza racional.
Fuente: Boethius. (1918). Liber de persona et duabus naturis contra Eutychen et Nestorium. En H. F. Stewart & E. K. Rand (Eds.), The Theological Tractates and The Consolation of Philosophy. Harvard University Press / William Heinemann. https://scaife.perseus.org/reader/urn:cts:latinLit:stoa0058.stoa023.perseus-lat1:pr-4
19) Modalidad entitativa suele significar el modo de ser (modus essendi) con el que algo existe y está en un sujeto, es decir: una manera de “ser ente” que determina qué tipo de entidad es y cómo posee el acto de ser.
Fuente: Pedro da Fonseca: Humanism and Metaphysics, éd. Simone Guidi and Mário A. Santiago de Carvalho, Turnhout, Brepols, 2022. https://philarchive.org/archive/GUIPDF-2
20) Modalidad operativa es el modo de obrar (modus operandi) de una potencia o de un sujeto: cómo se realiza un acto, qué tipo de acto es y bajo qué condiciones.
21) Josef Maria Seifert (1945) es un filósofo austriaco formado en Salzburgo, donde se doctoró con honores y posteriormente se habilitó en Múnich en antropología filosófica. Entre 2012 y 2017 enseñó en Granada, de donde fue destituido por sus críticas a Amoris laetitia. Es católico, está casado y tiene seis hijos.
Fuente: Josef Seifert. (2025, 21 de noviembre). Wikipedia, La enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Josef_Seifert&oldid=170595993
22) Santo Tomás de Aquino, De Potentia, q. 9, a. 2: Respondeo dicendum quod rationabiliter, individuum in genere substantiae speciale nomen sortitur: quia substantia ex propriis principiis individuatur… ipsius est proprie et vere per se agere.
[Traducción]: es razonable que, entre las sustancias individuales, el individuo de naturaleza racional tenga también un nombre especial, porque le corresponde de manera propia y verdadera actuar por sí mismo.
Fuente: https://aquinas.cc/la/en/~QDePot.Q9.A2.Obj11
23) Summa Contra Gentiles. Libro III, cap. CXI. Las criaturas racionales están sujetas a la divina providencia por un motivo especial: superan a las otras criaturas en perfección de naturaleza y en dignidad de fin. En perfección de naturaleza, porque solo la criatura racional tiene dominio de su acto, y se actúa libremente en sus operaciones; mientras que las demás criaturas, con respecto a sus propias obras, son más bien actuadas que actuantes.
Fuente: https://tomasdeaquino.org/capitulo-cxi-las-criaturas-racionales-estan-sujetas-la-divina-providencia-por-un-motivo-especial/
24) El personalismo metafísico es una corriente que entiende a la persona como una realidad ontológica singular: no solo un individuo, sino un sujeto que subsiste y cuyo valor no depende de su utilidad. En este marco se ubican autores de línea tomista-personalista, como Jacques Maritain y Karol Wojtyła, y también pensadores cercanos a la fenomenología, como Max Scheler y Edith Stein.
25) nosse se: “conocerse a sí mismo”. Nosse → “conocer” (infinitivo de noscere, con forma perfecta pero sentido presente). Se → “a sí mismo” (pronombre reflexivo en acusativo). No es simplemente “tener información sobre uno mismo”, sino el acto por el cual el sujeto se vuelve presente a sí mismo como cognoscente.
26) La tesis de la unicidad del intelecto agente sostenía que el intelecto agente (intellectus agens) no es una potencia propia de cada alma humana, sino una única realidad separada común a todos los seres humanos. Para Tomás de Aquino esta tesis es inaceptable: el intelecto agente es una potencia del alma individual. Tomás discute esto en el De unitate intellectus contra Averroistas y en la Summa Theologiae (ST I, q. 76 y q. 79).
27) Hic homo singularis, particularis intelligit: “Este hombre singular y particular entiende.” Esta expresión defiende la individualidad del pensamiento: no es “la humanidad” la que piensa de forma abstracta, sino la persona de carne y hueso, el individuo concreto e irrepetible.
28) Cornelio Fabro (Flumignano, 24 de agosto de 1911 – Roma, 4 de mayo de 1995) fue un sacerdote, teólogo, filósofo, historiador de la filosofía y traductor italiano, miembro de la Congregación de los Sagrados Estigmas de Nuestro Señor Jesucristo.
Fuente: https://it.wikipedia.org/wiki/Cornelio_Fabro
29) De spiritualibus creaturis es una Quaestio Disputata fundamental de Santo Tomás de Aquino que analiza la naturaleza de los seres espirituales (ángeles y el alma humana). Examina su existencia, composición metafísica (acto de ser y esencia), inteligencia, voluntad y movimiento.
Fuente: https://www.corpusthomisticum.org/qds.html
30) Cita completa en latín: Et quod hoc verum fit experimento apparet. Unus enim homo particularis, ut Socrates vel Plato, facit cum vult intelligibilia in actu, apprehendendo scilicet universale a particularibus, dum secernit id quod est commune omnibus individuis hominum, ab his quae sunt propria singulis.
[Traducción al español]: Y que esto es verdadero se manifiesta por la experiencia. En efecto, un hombre particular, como Sócrates o Platón, hace, cuando quiere, que los inteligibles estén en acto, aprehendiendo lo universal a partir de los particulares, en cuanto separa aquello que es común a todos los individuos humanos de aquello que es propio de cada individuo.
31) Reditus in seipsum: retorno hacia sí mismo. Indica que un ser vuelve sobre sí mismo como objeto de conocimiento o de acto.
32) Libere se agens ad operandum / seipsum movet ad agendum: obrando libremente, en cuanto se dirige a la acción… se mueve a sí mismo a obrar.
33) Aliquid: algo que es, aunque no se especifique qué.
34) Homo per liberum arbitrium seipsum movet ad agendum: el hombre, por el libre albedrío, se mueve a sí mismo a obrar.
35) Probablemente el Card. Caffarra se refiera a este texto: «¿Cuál fue la razón de que colocases al hombre en tanta dignidad? El amor inestimable con que contemplaste dentro de ti a tu criatura. Y te enamoraste de ella. Luego la creaste y le diste el ser por amor, a fin de que paladease tu sumo y eterno bien.» (p. 82)
Fuente: Catalina de Siena. (1996). Obras de Santa Catalina de Siena. El Diálogo. Biblioteca de Autores Cristianos (BAC). 3.ª edición. p. 82. https://traditio-op.org/santos/Catalina_de_Siena/Obras_de_Santa_Catalina_de_Siena,_Fray_Jose_Salvador_y_Conde_OP-BAC.pdf
36) Muy probablemente el Card. Caffarra hace referencia con esta frase en inglés al libro de Karol Wojtyła publicado en 1969 en Polonia como Osoba i Czyn, La persona y el acto, y que en su versión inglesa oficial, revisada con la colaboración del autor, se tradujo como The Acting Person. La obra sostiene que el ser humano debe explorar continuamente su propio misterio y avanzar hacia una comprensión más madura de sí mismo, entendiendo a la persona como un sujeto que se realiza en la acción y en relación con los demás.
Fuente: https://link.springer.com/book/9789027709691
37) San Gregorio de Nisa, también conocido como Gregorio Niceno, nacido entre 330 y 335 en Cesarea de Capadocia y fallecido entre 394 y 400 en Nisa, fue obispo de esta ciudad en el siglo IV. Es venerado como santo tanto en la Iglesia católica como en la ortodoxa. Forma parte de los llamados Padres Capadocios, junto con su hermano san Basilio el Grande y su hermana santa Macrina la Joven.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_de_Nisa
38) Juan Pablo II, de nombre secular Karol Józef Wojtyła (Wadowice, 18 de mayo de 1920 – Ciudad del Vaticano, 2 de abril de 2005), fue el 264.º papa de la Iglesia católica. Canonizado en 2014 durante el pontificado de Francisco.
Fuente: Juan Pablo II. (2026, 23 de marzo). Wikipedia, La enciclopedia libre. https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Juan_Pablo_II&oldid=172641959
39) Sed primum quod tunc homini cogitandum occurrit, est deliberare de seipso: pero lo primero que entonces se le presenta al hombre para pensar es deliberar sobre sí mismo.
40) In ratione entis: significa considerar algo no en sus características particulares, sino en tanto que es ente.
41) Antonio Francesco Davide Ambrogio Rosmini Serbati (Rovereto, 24 de marzo de 1797 – Stresa, 1 de julio de 1855) fue un filósofo, teólogo y sacerdote italiano. El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 18 de noviembre de 2007.
Fuente: Antonio Rosmini. (7 marzo 2026). Wikipedia, L’enciclopedia libera. https://it.wikipedia.org/w/index.php?title=Speciale:Cita&page=Antonio_Rosmini
42) Søren Kierkegaard (1813–1855) fue un autor extraordinariamente prolífico cuya obra abarca la filosofía, la teología, la escritura devocional, la crítica literaria, la psicología y la crítica social. A menudo se le etiqueta como el “padre del existencialismo”, aunque la investigación reciente matiza esta afirmación. Influyó en pensadores de muy diversas tradiciones, desde Heidegger y Sartre hasta Wittgenstein.
Fuente: Lippitt, John and C. Stephen Evans, “Søren Kierkegaard”, The Stanford Encyclopedia of Philosophy (Fall 2024 Edition), https://plato.stanford.edu/archives/fall2024/entries/kierkegaard/
43) Ex parte exercitii actus: desde la perspectiva del ejercicio del acto. Mira si el sujeto actúa o no actúa, es decir, el ejercicio mismo del acto, no todavía en cuanto especificado por tal o cual objeto.
44) Ex parte obiecti specificantis: desde la perspectiva del objeto que especifica el acto. Según santo Tomás, el acto humano no se considera solo en cuanto ejercido, sino también en cuanto especificado por su objeto.
Fuente: Tomás de Aquino, Summa theologiae, I-II, q. 18, a. 2. https://www.newadvent.org/summa/2018.htm
Traducción y notas elaboradas por Juan Carlos Gómez Echeverry
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