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Introducción al volumen de Gabriele Kuby (1) “La revolución sexual global (2). Destrucción de la libertad en nombre de la libertad”
SugarCo Edizioni, Septiembre 2017.


La propuesta cultural formulada por el presente libro de Gabriele Kuby constituye una poderosa invitación a salir de ese sueño de la razón que nos está conduciendo a la pérdida de la libertad, es decir, a la pérdida de nosotros mismos. Y Jesús ya nos había advertido que esta es la pérdida más trágica: la pérdida de nosotros mismos, incluso si con ella hubiéramos ganado el mundo entero.

Al leer cada página resonaban en mi interior las palabras de aquel que seduce a toda la tierra: «Seréis como Dios, conocedores del bien y del mal» (Gn 3, 5) (3). La persona humana se ha elevado a sí misma a la condición de autoridad moral soberana: soy yo quien establece lo que es bien y lo que es mal. Se trata de una libertad enloquecida. En sentido literal: una libertad sin logos.

Pero, si este es el trasfondo, por así decirlo, teorético de todo el libro, la obra examina, de esa libertad, la destrucción de la última realidad que la impugna; y muestra cómo una libertad enloquecida engendra gradualmente la más devastadora de las tiranías. Me explico.

David Hume escribió que los hechos son testarudos (4): refutan obstinadamente toda ideología. La autora sostiene, a mi juicio con razón, que la última barrera que la libertad enloquecida debe derribar es la naturaleza sexual de la persona humana en su dualidad hombre-mujer; así como su institución razonable, constituida por el matrimonio monogámico y la familia. Pues bien, la libertad enloquecida está destruyendo hoy la sexualidad humana natural y, por consiguiente, el matrimonio y la familia. Las páginas dedicadas a esta destrucción poseen una profundidad poco común.

Hay, además, otro tema que recorre las páginas de este libro: la obra de la libertad enloquecida responde a una estrategia precisa, porque existe una dirección mundial que la orienta y la gobierna. ¿Cuál es esa estrategia? La del Gran Inquisidor (5) de Dostoievski. Él le dice a Cristo: «Tú prometes la libertad; yo les doy el pan. Me seguirán a mí» (6). La estrategia es clara: dominar al ser humano aliándose con uno de sus instintos básicos. El nuevo Gran Inquisidor no ha cambiado de estrategia. En los hechos, le dice a Cristo: «Tú prometes la alegría en el ejercicio sabio, justo y casto de la sexualidad; yo prometo placer sin regulación alguna. Verás que me seguirán a mí». El nuevo Inquisidor esclaviza mediante el espejismo de un placer sexual completamente privado de toda norma.

Si, como pienso, el análisis de Gabriele Kuby es atendible, la conclusión es una sola: acontece aquello que Platón ya había previsto: de la libertad extrema nace la tiranía más grave y más feroz. No por casualidad la autora ha tomado esta reflexión platónica como título del primer capítulo. Constituye una suerte de clave de lectura de todo el libro.

¿Y los clérigos? No pocas veces parecen conformarse con ser los asistentes de esta eutanasia de la libertad. Y, sin embargo, como enseña Pablo, Cristo murió para hacernos verdaderamente libres (7).

Espero que este gran libro sea leído, ante todo, por quienes tienen responsabilidades públicas; por quienes tienen responsabilidades educativas; y por los jóvenes, primeras víctimas del nuevo Gran Inquisidor.

 

N.T.  elaborada por Juan Carlos Gómez E.

1) Gabriele Kuby (1944). Autora alemana y conferencista internacional sobre la revolución sexual global y la espiritualidad cristiana. Estudió sociología a finales de la década de 1960 en la Universidad Libre de Berlín y en Konstanz, donde obtuvo un título de maestría. Durante veinte años trabajó como traductora e intérprete. Su conversión a la fe católica en 1997 le permitió reconocer los peligros de la revolución sexual. Su primer análisis crítico de la ideología de género apareció en 2006. Hasta la fecha ha publicado doce libros. La revolución sexual global. Destrucción de la libertad en nombre de la libertad ha sido traducido a once idiomas. El papa Benedicto XVI la calificó como «una valiente combatiente contra ideologías que, en última instancia, conducen a la destrucción del ser humano».
«Como socióloga, observo los desarrollos de nuestra sociedad; como madre, me comprometo con el futuro de la próxima generación; como católica, intento vivir aquello en lo que creo. Esto incluye la buena voluntad hacia las personas, incluso si no comparto sus convicciones».
Fuente: https://www.gabriele-kuby.de/

2) El libro puede adquirirse en varias editoriales, aquí una lista de sitios web disponibles:
Libro impreso:
Español
https://www.amazon.com/-/es/Revoluci%C3%B3n-Sexual-Global-Gabriele-Kuby/dp/841718502X
https://www.buscalibre.us/libro-la-revolucion-sexual-global/9788417185022/p/49116484?srsltid=AfmBOopnIRMnF8CFnqUGT4wSfZhpf7QSJKG_aL0RfCvL1dPQ5joeB8xC
[Digital)
https://www.goodreads.com/book/show/40094007
Inglés
https://angelicopress.com/products/the-global-sexual-revolution?srsltid=AfmBOor1ArBIZcROAr9kxqLCyZtWOcQiVEvGvG3ZkC5s0IhU5qqyH6GM

3) “Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal”. Fuente: Biblia de Jerusalem. https://www.edesclee.com/content/309-biblia-online-ed?page=libro01gn 

4) La frase de “los hechos son testarudos” (en inglés, “Facts are stubborn things”) no es de Hume. La fuente clásica es John Adams, en su alegato en el juicio del Boston Massacre (1770), tal como quedó recogido en la historia de William Gordon (1788): “Facts are stubborn things; and whatever may be our wishes, our inclinations, or the dictates of our passions, they cannot alter the state of facts and evidence…” https://founders.archives.gov/documents/Adams/05-03-02-0001-0004-0016

5) "El Gran Inquisidor" no es una obra autónoma, sino un capítulo dentro de Los hermanos Karamázov (1880) de Fiódor Dostoievski. Se presenta como un poema en prosa narrado por Iván Karamázov, un intelectual escéptico y ateo, a su hermano menor Aliósha, un joven novicio cristiano. A través de este relato, Iván expresa su visión crítica sobre el cristianismo y la condición humana. En este sitio puede leerse el cuento: https://www.literatura.us/idiomas/fd_elgran.html

6) Fedor Dostoievski. El Gran Inquisidor (1880). (Poema, traducido en prosa, que forma parte de la novela Los hermanos Karamazov, 1879-1880. Lo recita Iván a su hermano Alexei (Alyosha), un monje principiante)
Quieres presentarte al mundo con las manos vacías, anunciándoles a los hombres una libertad que su tontería y su maldad naturales no lo permiten comprender, una liberad espantosa, ¡pues para el hombre y para la sociedad no ha habido nunca nada tan espantoso como la libertad!, cuando, si convirtieses en panes todas esas piedras peladas esparcidas ante tu vista, verías a la Humanidad correr, en pos de ti, como un rebaño, agradecida, sumisa, temerosa tan sólo de que tu mano depusiera su ademán taumatúrgico y los panes se tornasen piedras.” Pero tú no quisiste privar al hombre de su libertad y repeliste la tentación; te horrorizaba la idea de comprar con panes la obediencia de la Humanidad, y contestaste que “no so1o de pan vive el hombre”, sin saber que el espíritu de la tierra, reclamando el pan de la tierra, había de alzarse contra ti, combatirte y vencerte, y que todos le seguirían, gritando: “¡Nos ha dado el fuego del cielo!” Pasarán siglos y la Humanidad proclamará, por boca de sus sabios, que no hay crímenes y, por consiguiente, no hay pecado; que so1o hay hambrientos. “Dales pan si quieres que sean virtuosos.” Esa será la divisa de los que se alzarán contra ti, el lema que inscribirán en su bandera; y tu templo será derribado y, en su lugar, se erigirá una nueva Torre de Babel, no más firme que la primera, el esfuerzo de cuya erección y mil años de sufrimientos podías haberles ahorrado a los hombres. Pues volverán a nosotros, al cabo de mil años de trabajo y dolor, y nos buscarán en los subterráneos, en las catacumbas donde estaremos escondidos — huyendo aún de la persecución, del martirio —, para gritarnos: “¡Pan! ¡Los que nos habían prometido el fuego del cielo no nos lo han dado!” Y nosotros acabaremos su Babel, dándoles pan, lo único de que tendrán necesidad. Y se lo daremos en tu nombre. Sabemos mentir. Sin nosotros, se morirían de hambre. Su ciencia no les mantendría. Mientras gocen de libertad les faltará el pan; pero acabarán por poner su libertad a nuestros pies, clamando: “¡Cadenas y pan!” 
Fuente: https://www.literatura.us/idiomas/fd_elgran.html

7) Gálatas 2, 19-21. Gálatas 3,13. Galatas 5,1. Romanos 8,1-4



Traducción y notas elaboradas por Juan Carlos Gómez Echeverr