Declaración al diario “Il Giornale”
Boloña, 30 junio 2017
Enlace a la declaración en el periódico “Il Giornale” (Italiano)
Con ocasión del caso Charles M.W. Gard (1)
Hemos llegado al término de la cultura de la muerte. Son las instituciones públicas, los tribunales, los que deciden si un niño tiene o no derecho a vivir, incluso contra la voluntad de sus padres. Hemos tocado el fondo de la barbarie.
¿Somos hijos de las instituciones, y a ellas debemos la vida? Pobre Occidente: ha rechazado a Dios y su paternidad, y termina encomendado a la burocracia. El ángel de Charlie contempla siempre el rostro del Padre. Deténganse, en nombre de Dios. De lo contrario, les digo con Jesús: «Más les valdría atarse al cuello una piedra de molino y arrojarse a lo más profundo del mar» (2).
N.T.
1) El caso de Charlie Gard (2017) fue un proceso jurídico centrado en el criterio del “mejor interés” (best interests) aplicado a un lactante londinense diagnosticado con síndrome de depleción del ADN mitocondrial (MDDS), una enfermedad genética rara, sin tratamiento efectivo, que provoca deterioro neurológico progresivo y fallo muscular, generalmente mortal en los primeros meses de vida. La controversia surgió por el desacuerdo entre los médicos y los padres acerca de la conveniencia de intentar una terapia experimental.
Tras su ingreso en el hospital Great Ormond Street (GOSH) y su dependencia de ventilación mecánica, se consideró inicialmente la posibilidad de un tratamiento experimental desarrollado por el neurólogo Michio Hirano. Sin embargo, después de que el niño sufriera convulsiones con daño cerebral adicional, el equipo médico concluyó que continuar con intervenciones activas carecía de utilidad terapéutica y podía prolongar el sufrimiento, proponiendo en su lugar cuidados paliativos.
Los padres, en desacuerdo, buscaron trasladarlo a Estados Unidos para acceder a dicha terapia y reunieron fondos para ello. Ante esta situación, el hospital solicitó la intervención del Tribunal Superior británico, que falló a favor del criterio médico. Las sucesivas apelaciones ante instancias superiores, incluido el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, confirmaron esta decisión.
En una fase posterior, tras la presentación de nueva evidencia por especialistas internacionales, se celebró una segunda audiencia. En ella, el propio Hirano evaluó al paciente y concluyó que el tratamiento ya no ofrecía posibilidades de beneficio, lo que llevó a los padres a aceptar la retirada del soporte vital.
El proceso finalizó con el traslado del niño a un hospicio, donde se suspendió la ventilación mecánica y falleció al día siguiente. El caso tuvo una amplia repercusión internacional y suscitó un intenso debate sobre los límites de la intervención médica, la autoridad de los padres y el criterio del “mejor interés” del paciente, con pronunciamientos de figuras como Donald Trump y el papa Francisco. Según The Washington Post, el caso llegó a simbolizar una discusión global sobre el derecho a la vida, la toma de decisiones familiares y la responsabilidad médica.
Fuente: Paris JJ, Ahluwalia J, Cummings BM, Moreland MP, Wilkinson DJ. The Charlie Gard case: British and American approaches to court resolution of disputes over medical decisions. J Perinatol. 2017 Dec;37(12):1268-1271. doi: 10.1038/jp.2017.138. Epub 2017 Oct 19. PMID: 29048408; PMCID: PMC5712473. https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC5712473/
2) Marcos 9, 42: «Al que escandalice a uno de estos pequeños que creen, le iría mejor si le pusieran al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos y que lo echasen al mar». Fuente: Biblia de Jerusalén. https://www.edesclee.com/content/309-biblia-online-ed?page=libro45mc
Traducción y notas elaboradas por Juan Carlos Gómez Echeverr
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