Recepción privada de la fraternidad de Casa Betlemme
Bolonia, sábado 24 de junio de 2017
Transcripción íntegra de la grabación audiovisual tras el saludo de Flora Gualdani (1). Texto tomado del libro «Prediche corte tagliatelle lunghe» (2), por gentil concesión de los editores.
Gracias, Flora, y gracias a todos ustedes. Lamento no haberlos recibido de un modo, digamos, “más acogedor”, pero esta es mi casa. Como le decía a uno de ustedes, ciertamente los periodistas de L’Espresso no podrán decir que el cardenal Caffarra vive en un apartamento de gran lujo. En fin, me disculpo porque hay para ustedes alguna pequeña incomodidad que soportar. A esto se ha sumado “Caronte” (3); me dicen que así se llama esta nueva ola de calor: antes se llamaba “Aníbal”, y esta se llama “Caronte”.
Ustedes tienen un carisma en la Iglesia. ¿Saben qué significa carisma? Significa que hay personas que viven su fe cristiana con una atención particular a ciertos aspectos de la misma propuesta cristiana. Ustedes han hecho esta elección y ahora la renovarán.
La Iglesia ha aprobado este modo de vivir el Evangelio. Por tanto, deben estar absolutamente seguros de que no son, dentro de la Iglesia, gente “un poco extraña”. La Iglesia los ha aprobado, y ¿qué significa la aprobación de la Iglesia? Significa que, si sigues este carisma, es decir, esta propuesta de vida cristiana, puedes estar tranquilo: encontrarás al Señor.
Este carisma se ha manifestado con gran claridad tanto en sus oraciones (que hemos rezado al inicio) como en las famosísimas palabras: «Nos pondremos en pie cuando…, nos pondremos en pie…» (san Juan Pablo II, 1979). Este es su carisma. Ustedes, seguramente más que yo, porque viven más inmersos en el mundo, se darán cuenta de cuánto hoy la Iglesia y la sociedad necesitan este fuerte llamado.
La Iglesia, porque —lo he escrito también públicamente— hay que ser ciegos para no ver que la Iglesia está atravesando un momento de confusión y de desconcierto. No es la primera vez que sucede. Ha vivido otros momentos semejantes. Cuando parecía, como dice Dante, «sin timonel y en gran tempestad» (4). Lo vivieron también los apóstoles, cuando se encontraron en medio del lago, dentro de una tormenta de viento y de olas. Y —de manera increíble— Jesús dormía, se había quedado dormido (5). A veces estamos tentados de decir: Jesús, ¿te has vuelto a dormir en este momento? Pero sabemos que Él está, y esta es nuestra certeza.
Sin embargo, con su testimonio, con su modo de vivir en todos los aspectos de la vida —como decía antes Flora— ustedes dan testimonio del esplendor de la verdad acerca de lo que es el bien y lo que es el mal. Este es el punto. Y por eso no solo para la Iglesia, sino también para la sociedad civil. Porque ustedes ven que ya hemos llegado al momento de asumir las consecuencias de los presupuestos que, hace algunas décadas, pusimos como base de nuestra vida social.
No sé si ustedes saben que, cuando ya se había decidido firmar el famoso Tratado de Roma (6) que dio origen a la Europa unida, los grandes padres fundadores —De Gasperi, Adenauer y Schuman (7)— pasaron juntos algunos días de oración y recogimiento en el monasterio benedictino de Bonn, en Alemania. Pues bien, traten de imaginar si hoy, cuando se reúnen (como se reunieron ayer), han precedido ese encuentro con algunos días de oración y recogimiento en algún monasterio benedictino.
Estamos, por tanto, recogiendo las consecuencias de ciertas premisas. Recuerdo muy bien cuando se redactó la Constitución de la Europa unida que luego, gracias a Dios, al requerir la aprobación de todos, fue rechazada por Francia y por Holanda —y por tanto no entró en vigor—, porque deliberadamente no quisieron incluir las raíces cristianas de Europa, que, sin embargo, son un hecho histórico. Yo explicaba siempre este hecho histórico cuando hacía catequesis a los jóvenes y decía: traten de cerrar los ojos por un momento e imaginen quitar todo lo que la fe ha producido en Bolonia en términos de monumentos artísticos —háganlo ustedes ahora con su propia ciudad—, luego abran los ojos: ¿qué queda?
Una muchacha me dijo una vez: «Eminencia, queda ese feo monumento a Giuseppe Garibaldi» (8). Y le respondí: «Bien, lo has dicho correctamente».
Ven, es la fe la que produce belleza. Y hablo a personas que provienen de una región que, desde este punto de vista, es un verdadero tesoro: incluso pequeños pueblos poseen obras de arte extraordinarias, que los fieles han creado con su fe. Ahora todo esto se ha vuelto como evanescente. La fe parece una pequeña lámpara que está a punto de extinguirse. En esta sociedad así, «nave sin timonel y en gran tempestad», la presencia de testigos verdaderos, sencillos y fuertes —créanme— es lo que salva a la misma sociedad.
En aquella destrucción total que fue la caída del Imperio Romano (9), Benito se retiró con algunos amigos al bosque de Subiaco (10), simplemente «para servir al Señor», como dice en su Regla. Sin embargo, de aquel pequeño grupo nació una nueva Europa. Es decir, ven que las pequeñas comunidades son pequeñas —ciertamente— en términos cuantitativos, pero una de las reglas que el Señor sigue en su obrar es que realiza grandes obras con fuerzas pequeñas. Esto en la Biblia es clarísimo. Hemos leído en estos días la historia de Gedeón (11): el Señor manda a unos a casa, manda a otros también, y quedaron solo algunos centenares frente a un ejército de miles y miles, y el Señor venció. El santo Cura de Ars decía: «Miren, el Señor con Gedeón se sirvió de una quijada de asno para vencer a sus enemigos. ¡Imaginen lo que no podrá hacer conmigo, que soy un asno entero!» (12).
Por tanto, estas pequeñas comunidades como la de ustedes son los lugares donde florece la nueva sociedad; son los lugares donde se sientan las bases de la verdadera ciudad de los hombres, y también de orientación y guía dentro de la Iglesia.
Estos son, pues, mis pensamientos, tal como me los dicta el corazón. Por tanto: fidelidad. El camino les ha sido indicado. Fidelidad al compromiso que han asumido. Y estén seguros, como les decía, de que el Señor obra y obrará grandes cosas a través de ustedes. Grandes cosas.
También en la Sagrada Escritura, en la gran lucha contra quienes querían imponer una cultura pagana al pueblo hebreo, los Macabeos, en cierto momento, tuvieron que enfrentarse a un ejército muy fuerte y muy numeroso, por lo que muchos en el ejército de los Macabeos desertaron y huyeron. En ese punto quedaron apenas un centenar, es decir, prácticamente nada. Entonces los generales de Judas Macabeo le aconsejaron lo que en estos casos, según toda estrategia, suele aconsejarse: no enfrentarlos directamente, sino recurrir a la guerrilla, porque de lo contrario serían destruidos.
Judas Macabeo escucha y dice: «¿Acaso al Señor le cuesta más realizar su obra si somos diez que si fuéramos cien?» (13). Es bellísimo esto. No es que al Señor le cueste más porque no sean cinco mil. No. Le cuesta más si no son fieles a su carisma. Pero si son fieles a él, el Señor realiza grandes cosas.
N.T.
1) Flora Gualdani (1938) es una reconocida obstetra de Arezzo y activista provida, fundadora en 1964 de la Obra Casa Betlemme en esa ciudad. Ha dedicado su vida a la defensa de la vida naciente y al acompañamiento de mujeres embarazadas en situación de dificultad, creando una “pequeña universidad del amor” orientada a la formación en bioética y en l a teología del cuerpo. Fuente: https://www.religionenlibertad.com/personajes/191208/flora-gualdani-salvado-miles-ninos-castidad-palabra-clave-profetica_58340.html
2) Libro “Prediche corte tagliatelle lunghe” de Carlo Caffarra. [Libro en italiano]. Selección de breves y eficaces fragmentos tomados de discursos, conferencias y homilías del cardenal Caffarra. Los temas abordados van desde el sentido de la existencia hasta la belleza de la vida conyugal, desde la conciencia y el obrar bueno hasta la felicidad de quien ha encontrado a Jesucristo. Al releer los discursos y las homilías de su período boloñés, se percibe la abundancia y la profundidad de su magisterio: una gran mesa servida con toda clase de bienes. En este libro hay un buen plato de tagliatelle (cortas) que, por sí solo, puede ya saciar, porque expresa con claridad lo que es necesario decir. Sencillas, generosas y sabrosas, las tagliatelle son un plato popular, adecuado para todos los gustos. Son sugerencias para el alma ofrecidas por un chef de excepción, un gran cardenal emiliano. Prefacio de mons. Matteo Maria Zuppi, arzobispo de Bolonia. Editado por Lorenzo Bertocchi y Giorgio Carbone, OP Fuente: https://www.edizionistudiodomenicano.it/prodotto/prediche-corte-tagliatelle-lunghe/
3) A finales de junio de 2017, el anticiclón africano “Caronte” provocó una intensa ola de calor en Italia, con advección de aire cálido desde el norte de África. Las temperaturas alcanzaron valores de 37–38 °C, con picos de hasta 41–42 °C en el centro-sur entre el 28 y 29 de junio. La elevada humedad incrementó la sensación térmica hasta cerca de 40 °C. La situación estuvo dominada por estabilidad atmosférica y cielos despejados, con actividad tormentosa muy limitada y localizada en áreas montañosas. https://www.agi.it/cronaca/news/2017-06-21/caronte_ondata_calore_anticiclone_caldo_maggiore_15_anni-1898887/
4) La expresión “sin timonel y en gran tempestad” aparece en el Purgatorio, canto VI, de la Divina Comedia de Dante Alighieri, donde el autor lanza un lamento profundamente crítico sobre la situación política de Italia. En este pasaje, Dante recurre a la poderosa metáfora de la nave para representar el cuerpo político: una “nave sin timonel” simboliza la ausencia de una autoridad legítima capaz de guiarla, mientras que la “gran tempestad” evoca el caos, la división y la corrupción que sacuden a la sociedad. Esta imagen no es meramente literaria, sino que se inscribe en una tradición clásica —de raíz aristotélica y asumida por el pensamiento medieval— que concibe la comunidad política como un organismo ordenado (ordo) que requiere dirección racional para alcanzar su fin propio; sin ese principio rector, la convivencia degenera inevitablemente en desorden.
Ahi serva Italia, di dolore ostello,
nave sanza nocchiere in gran tempesta,
non donna di provincie, ma bordello!
Ay, Italia esclava, morada de dolor,
nave sin timonel en gran tempestad,
no señora de provincias, sino burdel!
Fuente: Dante Alighieri. La Divina Commedia. Purgatorio, canto VI. Editrice Ferraro. Napoli.2 ed. 1989, p. 119
5) Mateo 8:23-27, Marcos 4:35-41 y Lucas 8:22-25.
6) El 25 de marzo de 1957 se firmaron en Roma dos acuerdos fundamentales: el Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea (CEE) y el de la Comunidad Europea de la Energía Atómica (CEEA o Euratom). El primero estableció un mercado común entre seis países —Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y los Países Bajos— con el propósito de fortalecer sus vínculos e impulsar el crecimiento económico mediante la expansión del comercio. En ambas comunidades, el proceso de decisión recaía en el Consejo de Ministros, que actuaba a partir de propuestas de la Comisión. La Asamblea Parlamentaria desempeñaba un papel consultivo, emitiendo dictámenes dirigidos al Consejo, y fue ampliada hasta contar con 142 miembros. Esta Asamblea celebró su primera sesión el 19 de marzo de 1958. Asimismo, los Tratados de Roma contemplaban la elección directa de sus integrantes, medida que se implementó finalmente en 1979. El tratado fue firmado en Roma el 25 de marzo de 1957 y entró en vigor el 1 de enero de 1958. En el siguiente enlace se encuentra un resumen del tratado: https://eur-lex.europa.eu/legal-content/ES/TXT/?uri=LEGISSUM:xy0023
7) Konrad Adenauer (canciller alemán), Robert Schuman (ministro francés) y Alcide De Gasperi (primer ministro italiano) fueron líderes demócrata-cristianos que buscaron la unidad europea para evitar nuevos conflictos. Fuente: Padres fundadores de la Unión Europea. (2025, 10 de enero). Wikipedia, La enciclopedia libre. Fecha de consulta: 16:47, enero 10, 2025 desde https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Padres_fundadores_de_la_Uni%C3%B3n_Europea&oldid=164665895.
8) En este sitio se puede apreciar unas fotografías del monumento. https://es.aroundus.com/p/8139870-monument-to-giuseppe-garibaldi
9) Caída del Imperio Romano de Occidente en el siglo V d.C.
Fuente: https://www.worldhistory.org/trans/es/2-835/la-caida-del-imperio-romano-de-occidente/
10) Subiaco, ciudad del Lacio en el centro de Italia, se encuentra a orillas del río Aniene, a unos 73 km al este de Roma. Su nombre remite a los antiguos lagos donde el emperador Nerón construyó una villa, hoy desaparecida tras una inundación en 1305. Está estrechamente ligada a san Benito, quien se retiró como ermitaño al Sacro Speco y fundó varios monasterios en la zona. Entre sus principales monumentos destacan la abadía de San Benedetto, el propio Sacro Speco con frescos medievales y la iglesia de Santa Escolástica, donde en 1464 se instaló la primera imprenta en Italia. Dominada por la Rocca Abaziale, Subiaco conserva su carácter medieval y un importante patrimonio histórico y religioso. Fuente: https://www.britannica.com/place/Subiaco-Italy
11) Jueces 7, 16-25. https://www.edesclee.com/content/309-biblia-online-ed?page=libro07jue
12) Jueces 15, 9-16. Hay un pequeño desliz creativo en la frase: la “quijada de asno” no corresponde a Gedeón, sino a Sansón (Jueces 15,15), mientras que Gedeón está asociado al episodio del ejército reducido (Jueces 7). En realidad, el Cura de Ars —o la tradición oral que transmite sus palabras— fusiona ambos relatos bíblicos para subrayar una misma idea teológica: Dios vence a través de lo débil. Fuente: https://www.edesclee.com/content/309-biblia-online-ed?page=libro07jue
13) I Macabeos 3,18-26 https://www.edesclee.com/content/309-biblia-online-ed?page=libro17mac1 . Texto de la biblia de Jerusalen: «Es fácil que una multitud caiga en manos de unos pocos. Al Cielo* le da lo mismo salvar con muchos que con pocos; 19 que en la guerra no depende la victoria del número de soldados, sino de la fuerza que viene del Cielo. 20 Ellos vienen contra nosotros rebosando insolencia e impiedad, con intención de destruirnos a nosotros, a nuestras mujeres y a nuestros hijos, y hacerse con nuestros despojos; 21 nosotros, en cambio, combatimos por nuestras vidas y nuestras leyes. 22 Él los quebrantará ante nosotros; no les temáis*».
Traducción y notas elaboradas por Juan Carlos Gómez Echeverr
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